Cómo implicar a los CEO en la transformación digital

Un estudio de Fujitsu sobre transformación digital en Europa desvela que en España solo un 16% de los CEO se implica en los proyectos de transformación digital de sus compañías. “Una cifra muy baja frente a lo que ocurre en los otros tres países analizados (Reino Unido, Alemania y Suecia)”, según explica a CincoDías Carlos Cordero, nuevo director de tecnología de Fujitsu España.

El directivo reivindica que, aunque los responsables de tecnología y sus equipos tengan que estar implicados al 100% en este tipo de proyectos, “son los CEO y la alta dirección quienes deben ser los impulsores de esa transformación, pues esta no solo supone solo una implantación tecnológica, sino transformar por completo la compañía, su cultura, para abordar los nuevos retos que plantea la economía digital” con un mundo hiperconectado y unas tecnologías emergentes que facilitan unas conexiones ultrarrápidas entre personas, procesos, objetos e información.

Cordero cuenta que el resultado del estudio (hecho entre más de 600 directivos, 156 en España)les hace ser “optimistas” respecto al mercado español, pues es el país que más confianza muestra de cara a la digitalización. Concretamente, un 39% de las organizaciones considera que goza de una “enorme madurez digital” (frente al 24% que lo cree entre las empresas suecas) y un 40% opina que superan a sus competidores en cuanto a tecnología digital. Igualmente, un 68% de los responsables de TI cree que sus empresas cuentan con el “enfoque adecuado” en los proyectos de transformación digital y un 68% destaca la necesidad de un partner estratégico para lograr el éxito.

Según Cordero, es especialmente interesante que un 90% de las empresas encuestadas (todas ellas de gran tamaño) quieran acelerar el proceso y, por ello, las dos terceras partes destinan una gran parte de su presupuesto a la innovación digital y muy poco a las operaciones de TI cotidianas, “algo que también marca la diferencia con los otros países analizados”.

Todo no es positivo. El informe de Fujitsu también muestra que en España el deseo de transformación apenas deja tiempo para pensar a largo plazo y el 25% de los directivos reconocen que su estrategia resulta “levemente confusa y poco clara”. También tres de cada cuatro consideran que existe incertidumbre en el éxito de sus proyectos y el 42% ve la seguridad como el principal obstáculo (el 27% en el cómputo global de los cuatro países).

En cuanto a los beneficios que aportaría la digitalización, un 55% cree que atraería y retendría el talento de las personas, un 46% que aumentaría la capacidad de respuesta al mercado y un 36% que fidelizaría clientes, al mismo nivel que aumenta la productividad de los empleados. Por contra, también advierten que tendrán “una gran amenaza” si no acometen su transformación digital “de manera rápida”, un 47% considera que disminuirían sus ingresos totales, un 43% aumentarían sus costes, un 39% reducirían su productividad y un 23% coincide en que sin esa transformación digital sería imposible lograr sus objetivos de negocio.

Las figuras clave que impulsan este proceso son, en el caso de España, el departamento de TI (29%), los consumidores/clientes finales (un 22%), el consejo u otros líderes del negocio un 18%, los empleados un 12%, y los CEO el citado 16%.

Con todo, Fujitsu advierte que pese al “asombroso” nivel de confianza por parte de los encuestados con respecto a sus propias capacidades y progresos en relación a los proyectos de transformación digital, “bajo esa coraza se esconde una gran incertidumbre”. Así, aunque el 92% (si se suman los 4 países) afirma tener una cierta o enorme madurez digital, solo una de cada cuatro empresas encuestadas realmente confía en sus decisiones digitales. Igualmente,  dos de cada tres llegan a admitir incluso que el éxito de sus proyectos de transformación digital “es una cuestión de suerte”, y dos de cada tres afirman que resulta complicado acordar el procedimiento a seguir.

Entre los obstáculos que citan la mayoría de las compañías encuestadas está el hecho de no saber cómo integrar las nuevas soluciones con la infraestructura y los procesos ya existentes, y no contar con las capacidades TIC necesarias. “En dos tercios de los casos, esta situación se agrava aún más por la ausencia de una visión común con respecto a las prioridades digitales”.

“No todo es perfecto y falta mucho por hacer. La transformación digital es un proceso complejo y largo. Hay barreras tecnológicas y falta de profesionales con los conocimientos necesarios, pero la hiperconectividad, el big data y el avance de la inteligencia artificial hacen necesario abordarlo, y una buena manera de hacerlo es a través de las pruebas de concepto, que no suponen ni la inversión económica ni el tiempo que requerían los ERPy CRM”, dice Cordero.

Leer más: http://cincodias.com/cincodias/2016/04/26/tecnologia/1461699653_578641.html

bdiez@gideaonline.com

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